I.E. Pedregal Alto

Sede Ermitaño

LA MEJOR SEDE DE PEDREGAL ALTO.

La sede Ermitaño es una de las cuatro Sedes actuales de la Institución Educativa de Pedregal Alto de Sutamarchán.

Descripción

Datos Adicionales

  1. Fundación y primeros pasos (1990)
  • El 27 de julio de 1990 la Sra. Blanca Ignacia Alarcón Menjura, nombrada en propiedad tras la gestión del doctor Fabio Páez Castellanos —entonces secretario de Hacienda del departamento—, abrió formalmente las puertas de la institución. La Escuela Nueva de Resguardo brindó un impulso decisivo al prestar material didáctico y ceder la mitad de sus alumnos; algunos estudiantes procedentes de Pedregal Alto también se integraron. Con ello la Sede Ermitaño comenzó sus labores con 40 estudiantes distribuidos en todos los grados, marcando el inicio de una comunidad escolar en crecimiento.
  • Hitos de consolidación y participación comunitaria (1990–1993) Desde muy pronto la escuela mostró la fuerza de la articulación entre autoridades y familias. Días después de su apertura, y con la colaboración del alcalde Dr. Joaquín Páez Castellanos, se construyó la cancha deportiva y se adquirieron tableros y materiales para la actividad física y lúdica. La comunidad organizó un bazar para recaudar fondos, actividad que incluyó un reinado relámpago. Iniciativas como esta evidencian el compromiso activo de las familias con las necesidades escolares. En marzo de 1992 se construyó la cocina escolar gracias al apoyo del alcalde Jorge Enrique Russi Peñarete y la colaboración entusiasta de los padres de familia.
  • El fortalecimiento del equipo docente fue una prioridad. En 1994 la licenciada Gabby Sofía Rúa Jiménez fue trasladada a la Sede Ermitaño. En junio del mismo año llegó a la institución Luz Eliyer Russi Ávila, quien, en compañía del profesor Emiro, asumió labores como docente. Estos movimientos y nombramientos reflejan esfuerzos por consolidar la planta docente.
  • Aportación pedagógica y sentido comunitario Más allá de las obras y las fechas, la Sede Ermitaño se destaca por su modelo de construcción colectiva: la educación fue entendida y practicada como un proyecto compartido. El préstamo de material didáctico, la cesión de estudiantes por otras escuelas, las jornadas de trabajo familiar para la cocina y las actividades de recaudo reflejan la experiencia, la colaboración y el aprendizaje, situado en la vida cotidiana. Las decisiones de las autoridades locales, en diálogo con familias y docentes, permitieron apoyar las prácticas orientadas a la formación integral.
  • Legado y proyección La trayectoria inicial de la Sede Ermitaño, desde sus 40 estudiantes fundadores hasta las mejoras sucesivas en infraestructura y personal, constituyen un legado de participación y resiliencia. Ese legado se traduce en una Sede capaz de transformar recursos limitados en oportunidades educativas. Mirando al futuro, la experiencia demuestra que la sostenibilidad de la escuela se basa en seguir cultivando alianzas entre la comunidad, los docentes y las instancias institucionales.

Conclusión

La Sede Ermitaño surge como ejemplo de que la educación florece cuando existe una voluntad compartida. Las fechas, los nombres y las obras cuentan la historia de una comunidad que apostó por la formación de su infancia y juventud. Hoy, esa historia nos invita a valorar el trabajo conjunto y a continuar tejiendo caminos que garanticen aprendizajes significativos para las próximas generaciones.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *